viernes, 3 de febrero de 2012


... había pasado ya varias horas caminando por un lugar de nombre París, desde en la mañana que abrí los ojos, no comprendía nada de lo que me decían, si es que se dirigían a mi. Cuando menos lo pensé sentí la necesidad de ocultarme del frío, entonces me detuve frente a una tienda especializada en el ocultamiento. La observé durante largos minutos, mientras pensaba que quizá los otros ya habrían pasado por su tienda preferida para enmascarse.

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